“Yo quiero ser llorando el hortelano…”

La memoria y obra de Miguel Hernández fueron férreamente censuradas en España hasta 1976 (Foto: hoy.es)

Este año se cumple el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández (30 de Octubre de 1910, Orihuela, Alicante). Con esta anotación del blog deseo unirme a los muchos actos de conmemoración de la vida y obra de este hombre universal, como la excelente y completísima exposición de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) en la Biblioteca Nacional, en Madrid. Es una pena que sólo haya durado mes y medio, hasta el 21 de Noviembre.

La ‘Elegía a Ramón Sijé’ está considerada una de las tres grandes lamentaciones de la lírica española, junto con las ‘Coplas de Don Jorge Manrique por la muerte de su padre’ y el ‘Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías’, de Federico García Lorca.

Elegía a Ramón Sijé – Miguel Hernández

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
a quien tanto quería)
 

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

(El rayo que no cesa)

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Acerca de Anselmo Lucio

Soy un periodista convencido de que internet es el mayor espacio de conocimiento y libertad que haya existido nunca, una fabulosa oportunidad de las redes digitales que tengo la intención de aprovechar al máximo.

Un Comentario

  1. Ahora, los herederos de Miguel Hernández han visto cómo el Ayuntamiento de Elche ha revocado el acuerdo para mantener los documentos del poeta en el archivo de la ciudad alicantina y han decidido llevarlos a la caja fuerte de un banco…

    http://www.elpais.com/articulo/cultura/familia/Miguel/Hernandez/llevara/legado/escritor/banco/elpepucul/20111017elpepucul_1/Tes

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