Opinión
Como sabes, la publicidad de las entidades financieras es recurrente en aquello de estar muy pegadas a nosotros, los clientes potenciales: A tu lado, siempre cerca de ti, etcétera. En los centenares de miles de casos en que los bancos se han quedado con el piso embargado y aún reclaman más dinero a los infortunados amigos que no pudieron seguir pagando la hipoteca, estos anuncios deben de parecerles una burla cínica y seguro que les traerán amargos recuerdos. Pero lo cierto es que, durante bastantes años, para millones de españoles y decenas de miles de inmigrantes los bancos fueron sus amigos; y sus empleados, unos tíos enrollados que les permitían ampliar la hipoteca para comprarse el Audi o irse a la Patagonia de vacaciones o, mejor aún, para ver a la familia.
Esta misma mañana, sin buscarlo, en mi banco me han ofrecido un préstamo al consumo al 10,5%
Como verás en el vídeo de Aleix Saló, el efecto del comportamiento de cajas y bancos con sus clientes durante la burbuja inmobiliaria fue similar al de un grupo de visitadoras con sífilis en un cuartel.
Y lo malo es que las entidades financieras no cambian, siguen persiguiéndote aunque ya nadie se trague eso de que están para ayudarte. Esta misma mañana, sin buscarlo, en mi banco me han ofrecido un préstamo al consumo al 10,5% a devolver en tres años, así, sin despeinarse. Lo cual me hizo exclamar en lo más hondo aquello de Señor, Señor, protégeme de mis amigos, que de mis enemigos ya me libro yo.
Vídeo: Aleix Saló
Imagen: Asociación Independiente de Registradores
Enlace de la imagen: laopiniondezamora.es
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