Por un contrato único para un mercado laboral homogéneo en España

Evolución del desempleo entre 1985 y 2009 (INE)
Evolución del desempleo entre 1985 y 2009 (INE)

Opinión

La propuesta de contrato degradante para jóvenes efectuada ayer por el presidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, mediante un artículo en El País es una andanada contra la línea de flotación del nuevo proceso de diálogo social que inauguró el presidente José Luis Rodríguez Zapatero el pasado 5 de febrero.

Díaz Ferrán señalaba en su artículo que “convendría encontrar un contrato para jóvenes como se ha hecho en algún otro país europeo”, mientras que la víspera de su publicación, el pasado martes, el director de Relaciones Laborales de la CEOE, José de la Cavada, dio todos los detalles en el Congreso de los Diputados: un “contrato de inserción” sin prestación por desempleo, ni cuotas empresariales ni indemnización por despido.

Como era de esperar, tanto sindicatos como Gobierno –junto con la ciudadanía- pusieron el grito en el cielo y no ha faltado quien se lo ha tomado a chirigota, pero en este asunto, como en todos los que afectan al bolsillo, quien ríe el último ríe mejor. Díaz Ferrán se apresuró ayer por la mañana a desautorizar a De la Cavada y la CEOE emitió un “comunicado urgente” por la noche en el que desmentía tajantemente tal propuesta de contrato para jóvenes.

El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, exigió a la patronal atenerse a los temas propuestos por Zapatero para ser debatidos en la mesa del diálogo social, entre los que está descartada de antemano cualquier nueva figura de contrato.

El Estado es hoy el principal dinamizador de la economía y la empresa privada vive a su calor a través de la regulación energética, la obra pública, las deducciones fiscales a la compra de vivienda, las concesiones y contratos públicos de autonomías y ayuntamientos, las cajas de ahorros…

Ahora bien, pese a las rectificaciones públicas, que al fin y al cabo sólo son palabras, los empresarios están demostrando con hechos cual es su objetivo. En abril de 2009, en plena negociación con Gobierno y sindicatos, ya enviaron a los grupos parlamentarios una propuesta de “contrato de crisis”, una relación laboral indefinida con 8 días de indemnización por despido por año trabajado los dos primeros años (frente a los 20 días actuales por causas justificadas).

En julio, CEOE volvió a la carga y consiguió dinamitar el diálogo social con una postura de máximos que Corbacho describió así: “Proponen una flexibilidad que conduce a la precariedad, una reducción de las cotizaciones que pone en peligro el sistema de pensiones de ocho millones de personas y una rebaja de impuestos que significa el retroceso del Estado de bienestar que entre todos hemos construido, y la privatización del control sanitario de las bajas”.

Y esta semana han vuelto a plantear básicamente lo mismo, con la diferencia de que ahora el Gobierno es más débil que en julio de 2009, se conoce el déficit público del 11,4%, lo que hace peligrar la financiación de la deuda, y todas las encuestas dan ganador al Partido Popular si hoy se celebraran elecciones generales. La patronal hace tiempo que apostó por Rajoy para imponer su reforma laboral; ahora se atreven a insistir en sus rasgos porque creen que es cuestión de tiempo y que el tiempo juega a su favor. Su estrategia es, como temen fuentes gubernamentales, la del cuanto peor, mejor.

Los empresarios españoles saben que las circunstancias son cada vez más propicias para dar un nuevo golpe de mano al Estado de derecho y avanzar en la americanización de las relaciones laborales (ahora que ellos intentan adoptar nuestra sanidad universal aquí hay quienes aspiran a su sistema ultra-liberal de mercado de trabajo), lo que en román paladino es despido libre, sin supervisión judicial y sin indemnización.

Los derechos y deberes generales de trabajadores y empresarios no tienen por qué cambiar en función de la duración del contrato, la edad del trabajador o la estacionalidad de la actividad

La gran patronal ha vivido durante los años de prosperidad con un sistema de casi 20 tipos de contrato, con uno de cada tres trabajadores con un contrato temporal mucho más barato que el ordinario con el consentimiento de los sindicatos, que se han tirado a la bartola en lugar de presionar para suprimir la trampa de la dualidad del mercado laboral (vasos comunicantes cuyo nivel de protección general es el del contrato con menor nivel, porque al empresario no le interesa un contrato indefinido si puede imponer uno temporal más barato).

¿Acaso creen los sindicatos y el Gobierno (no olvidemos que Zapatero lleva seis años gobernando) que si antes no acabaron con el doble mercado laboral, cuyo máximo exponente eran los mileuristas de antes y los sueldos de 700 y 800 euros de hoy, ahora lo van a hacer con más de 4 millones de parados y unas cuentas públicas en el punto de mira del sistema financiero internacional para que siga sus recetas desreguladoras (hablan de acabar con la cultura del subsidio), bajo pena de asfixiar económicamente al Estado español?

Eso lo saben Díaz Ferrán y los duros de la CEOE, y están dispuestos a aprovechar la coyuntura, con o sin el PP ¿Qué deberían hacer el Gobierno y los sindicatos? En mi opinión, situaciones excepcionales requieren soluciones fuera de lo común. En materia laboral, la propuesta presentada por el Gobierno hace un mes es insoportablemente moderada para el transcendental momento que estamos viviendo.

Hacen falta medidas contundentes y claras. El Estado es hoy el principal dinamizador de la economía y la empresa privada vive a su calor a través de la regulación energética, la obra pública, las deducciones fiscales a la compra de vivienda, las concesiones y contratos públicos de autonomías y ayuntamientos, las cajas de ahorros… Pues bien, si el Estado da negocio a los socios de CEOE y CEPYME, que les imponga un contrato laboral único para articular un mercado laboral homogéneo. Los derechos y deberes generales de trabajadores y empresarios no tienen por qué cambiar en función de la duración del contrato, la edad del trabajador o la estacionalidad de la actividad. Esto requiere imaginación y audacia, pero lo más importante, que es el apoyo de la mayoría de los españoles en esta cuestión, ya lo tiene Zapatero. Sólo hay que hacerlo ¡Ahora o nunca!

Entradas relacionadas

Un comentario en “Por un contrato único para un mercado laboral homogéneo en España

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s