Rajoy consagra la supremacía del empresario en las relaciones laborales

La reforma laboral que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy el pasado viernes 10 no ha sido una reforma laboral más de las 16 que ha registrado España desde la instauración de la democracia; es mucho más que eso, porque consagra la supremacía del empresario sobre el trabajador en las relaciones laborales en un modo como no había sucedido en España desde 1977.

Hasta ahora, las relaciones entre empresarios y trabajadores estaban reguladas por el Estatuto de los Trabajadores y gozaban de la tutela judicial. Eso era una engorrosa realidad para los empresarios, porque era necesario el veredicto de un juez para despedir sin motivo o para poner en marcha un expediente de regulación de empleo (ERE). Además, las bajas por enfermedad eran sagradas y el empresario no podía impedir que las dictara quien lo tiene que hacer, el médico.

No se podía dejar pasar la oportunidad histórica de amputar las pocas conquistas sociales que quedaban por tocar, porque van directamente a balance y a beneficios. Luego, ya veremos qué hacen las empresas con esas plusvalías en este escenario económico tan negro

Pues bien, lo que antes era un obstáculo para la completa autoridad del empresario sobre el trabajador ahora se ha suprimido de un plumazo con la súper-reforma laboral de Rajoy. Ante la necesidad de despedir, ahora un empresario no tiene que pagar 45 días por año si el despido es injustificado, simplemente paga 20 días alegando falta de beneficios reales o previstos  (lo que en época de recesión como la presente es habitual) y aquí paz y después gloria. Nada de que lo apruebe un juez de lo Social, como tampoco es necesaria su intervención para aplicar un ERE. Como consecuencia, la reforma invita a los empresarios a una rebaja generalizada de salarios. Y si el trabajador se pone enfermo no hay problema: si falta entre 9 y 20 días en dos meses se le pone de patitas en la calle con todo el as de la ley.

Pero como de lo que se trata es de crear empleo, además de subvenciones a las empresas (de 3.000 a 4.000 euros por trabajador en determinados casos) se ha creado un nuevo tipo de contrato con un periodo de prueba de 364 días de trabajo en el que el empresario puede prescindir del trabajador sin indemnización ni preaviso. Claro, esto convierte a los anteriores contratos temporales con 8 días por año de indemnización (conocidos como contratos basura) en demasiado generosos y la nueva reforma prohíbe encadenarlos durante más de dos años. Como si los empresarios fueran tan tontos, teniendo al nuevo contrato (atraco diría yo) con un año de periodo de prueba.

Antidisturbios reprimiendo una protesta contra la reforma laboral el viernes 10 en Madrid (Foto: Ateneo Cuatro Gatos)

En un país donde muchas empresas (y no sólo pequeñas) dan de baja en la Seguridad Social los viernes a los mismos trabajadores que vuelven a contratar los lunes, este nuevo marco legal va a dar pie a abusos y corruptelas empresariales nunca vistas hasta la fecha. La patronal ha conseguido su particular El Dorado y ningún trabajador en su sano juicio va a rechistar con 5,3 millones de parados, y menos aún si está pagando una hipoteca. Se pongan como se pongan Toxo y Méndez. Puro materialismo histórico marxista: “No es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino que, al contrario, es su ser social el que determina su conciencia”. Un materialismo histórico que estudian y aplican, con otra nomenclatura más liberal, en las escuelas de negocios de todo el mundo.

Todo el poder para los empresarios para que creen puestos de trabajo (no entremos en chuminadas de en qué condiciones ni por cuánto dinero). Pero la verdad es que, con las nuevas condiciones, la devaluación del factor trabajo equivale a doblar, triplicar o cuadruplicar los márgenes de las compañías que hayan resistido hasta ahora. Pero no es suficiente, hay que conseguir que empresas hasta ahora inviables por los pesados costes laborales puedan echar a andar a partir de ahora ¿Surgirá alguna?

La devaluación del factor trabajo equivale a doblar, triplicar o cuadruplicar los márgenes de las compañías que hayan resistido hasta ahora

En una economía caracterizada por la recesión, la caída del consumo interno, el elevado endeudamiento de empresas, administraciones públicas y familias; la ausencia de crédito financiero; el uso abusivo de la subcontratación, que ha multiplicado el número de pymes y trabajadores autónomos (tres de cada cuatro empresas españolas tienen menos de cinco trabajadores: 1,1 de 1,4 millones de sociedades) y una deuda pública próxima a máximos históricos que absorbe los pocos recursos financieros disponibles, la culpa de que no se cree empleo no es del marco legislativo laboral, ni de la pretendida falta de flexibilidad, ni de la falta de disposición de los trabajadores a asumir sacrificios, como bien saben los empresarios y el Gobierno del PP.

Pero no se podía dejar pasar la oportunidad (material e) histórica de amputar las pocas conquistas sociales que quedaban por tocar, porque van directamente a balance y beneficios. Luego, ya veremos qué hacen las empresas con esas plusvalías en este escenario económico tan negro.

Algunas tal vez terminen sus planes de deslocalización de sus fábricas en España a países de Europa del Este con mano de obra más económica, otras seguramente cambien de actividad y se marchen a otras comunidades autónomas a aprovechar los grandes incentivos existentes para la apertura de nuevas empresas y otras seguramente despidan a todos los trabajadores con contratos anteriores al día de ayer, 11 de Febrero, fecha en que ha entrado en vigor esta última reforma, y contraten a otros trabajadores acogiéndose a las nuevas ayudas fiscales, pagándoles menores sueldos y sin dejarles que lleguen al año para despedirlos vía exprés y sin coste alguno, lo que aumentará las cifras del desempleo dentro de un año y otra vez volverá a ser necesaria una nueva reforma laboral que profundice en la racionalización del rígido mercado laboral español. Sería la número 17 de la democracia y no se nos habría quitado todavía la cara de imbéciles que nos ha quedado con la presente reforma laboral.

Fuentes: El País, 20minutos.es, claseshistoria.com
Vídeo: Spot PP elecciones generales Noviembre 2011
Foto: Ateneo Cuatro Gatos

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3 comentarios en “Rajoy consagra la supremacía del empresario en las relaciones laborales

  1. Comunicado de Jueces para la Democracia sobre la reforma laboral: Esta nueva degradación de la causalidad en el despido, junto a la introducida por el nuevo contrato “indefinido para emprendedores” y a la supresión de la autorización administrativa en despidos colectivos, es contraria al derecho constitucional al trabajo que consagra el art. 35 de la Constitución Española.
    http://www.juecesdemocracia.es/txtComunicados/2012/16febrero12.htm

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