Un desafío político de la globalización: el Estado como instrumento de las multinacionales

Viñeta: Forges/El País
Viñeta: Forges/El País

Si hay un ejemplo claro de políticas neoliberales al servicio de la globalización ésa es la trayectoria del Partido Popular al frente de la Comunidad de Madrid desde 1995. En las grandes operaciones urbanísticas siempre han salido ganando las principales constructoras (empezando por la ACS de Florentino Pérez, de nuevo reelegido presidente del Real Madrid) y los bancos, y cuando no, como en el fiasco de las autopistas radiales de peaje, ya están a punto de ser rescatados por el Estado.

En números, esto se traduce en una deuda del Ayuntamiento de Madrid de 8.423 millones de euros en 2012 (ver gráfico) y un agujero de más de 4.000 millones en el caso de las autopistas que los madrileños y españoles, respectivamente, en tanto que avalistas en última instancia, debemos principalmente a entidades financieras e inversores internacionales, es decir, los protagonistas de la llamada globalización.

Fuente: Banco de España y Ayuntamiento de Madrid (Gráfico: El País)
Fuente: Banco de España y Ayuntamiento de Madrid (Gráfico: El País)

Junto a la construcción y obra pública, los dos últimos presidentes autonómicos, Esperanza Aguirre e Ignacio González, han impulsado la privatización de la sanidad madrileña, previa construcción de nueve hospitales de titularidad pública, pero cuyos auténticos propietarios durante 30 años son empresas constructoras y fondos de capital riesgo que cobran un canon anual a la Administración. Este mes de Junio, la Comunidad ha sacado a concurso la gestión privada de seis de esos nueve hospitales y se han presentado dos empresas más o menos españolas (Ribera Salud y Sanitas) y un grupo puertorriqueño (estado asociado a Estados Unidos), HIMA San Pablo.

En todos los casos, el negocio que generan los ciudadanos madrileños beneficia a grandes multinacionales, españolas o extranjeras, que recurren a la subcontratación para abaratar costes y servicios, y que normalmente emplean ingeniería y paraísos fiscales para tributar lo menos posible en España. Esto es la globalización: empobrecer a la economía local para enriquecer a las élites financieras y compañías multinacionales que cotizan en las bolsas de Londres, Nueva York o Tokio.

La esencia de la globalización la ha estudiado bien la socióloga Saskia Sassen, reciente premio Príncipe de Asturias, quien afirma que la ideología dominante vende la globalización como un proceso inevitable cuando no es así, sino que la globalización tiene geografía, actores y luchas por el poder.

“Mientras Madrid o Manila, por ejemplo, viven un proceso de desigualdad y exclusión social sin apenas capacidad de corrección, Oslo y Copenhague minimizan estos efectos con el mantenimiento de un Estado de bienestar bien dotado y articulado”

Holm-Detlev Köhler, profesor de Sociología de la Universidad de Oviedo, señala en un artículo publicado en El País que Sassen “nos enseña que la globalización tiene una base territorial jerárquica liderada por un reducido grupo de ciudades globales que aglutinan las sedes centrales de las corporaciones transnacionales y grupos financieros, los centros de poder político, las élites de capital humano”. Sassen insiste en que la globalización no genera más riqueza sino que abre una brecha creciente entre ricos y pobres con las clases medias menguantes.

Sin embargo, según como sea la actitud de las autoridades esta presión disgregadora y antisocial será más o menos neutralizada con los instrumentos del Estado. Así, “mientras Madrid o Manila, por ejemplo, viven un proceso de desigualdad y exclusión social sin apenas capacidad de corrección, Oslo y Copenhague minimizan estos efectos con el mantenimiento de un Estado de bienestar bien dotado y articulado”, subraya Köhler.

Sassen demuestra, según Köhler, que “la inversión extranjera en los países en vías de desarrollo no ayuda a retener y emplear a la población autóctona, sino que destruye las economías tradicionales y fomenta la emigración y la desigualdad. La presión de la competitividad y de los agentes financieros reduce las inversiones en educación y bienestar, ahoga el desarrollo y estimula todavía más la emigración y la economía sumergida”.

“Las políticas, los bancos, las universidades, las infraestructuras, etc., permanecen insertados en estructuras estatales pero adoptan funciones globalizadoras”

El sociólogo añade que “Sassen contradice la visión generalizada de los Estados-nación. Los Estados no desaparecen sino que se transforman en un proceso de desnacionalización. Las políticas, los bancos, las universidades, las infraestructuras, etc., permanecen insertados en estructuras estatales pero adoptan funciones globalizadoras. Las grandes categorías sociales, el territorio, la autoridad y los derechos, se habían nacionalizado en largos procesos históricos y ahora se están desnacionalizando facilitando una nueva geografía global”.

“Durante la época nacional, las políticas fiscales, económicas y tecnológicas fortalecían a las naciones y sus ciudadanos. Estas capacidades del Estado-nación se convierten hoy en capacidades de la globalización donde las políticas fiscales y económicas fortalecen a las empresas transnacionales en detrimento de las naciones y los ciudadanos”, argumenta Köhler interpretando a Sassen.

Un ejemplo más de políticas contrarias al bien común: el Gobierno de Mariano Rajoy ha presentado una enmienda al proyecto de ley de Farmacovigilancia que modificará a su vez la Ley del Medicamento para que no se compren medicinas por debajo del precio marcado por el Ministerio de Sanidad en un intento más por torpedear la subasta de medicamentos implantada por la Junta de Andalucía para ahorrar en gasto sanitario.

Los beneficiarios son obviamente las compañías farmaceúticas, un sector fuertemente internacionalizado, mientras que los perjudicados, absurdamente, son todos los contribuyentes españoles, que ya están haciendo suficientes sacrificios para rescatar a los acreedores de las antiguas cajas de ahorros (el sector financiero internacional: bancos, fondos de inversión, fondos de pensiones, aseguradoras, inversores institucionales), literalmente saqueadas por sus gestores políticos con la complicidad de los grandes partidos y los dos gobernadores del Banco de España que precedieron al actual en el cargo.

Viñeta: Forges
Gráfico: El País

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