¿Recuperación? El crédito a empresas y familias ha disminuido en 300.000 millones con Rajoy

Viñeta: Manel Fontdevila

Desde que en Agosto pasado el desempleo en España disminuyó en 31 (treinta y una) personas, sobre un total de 4.698.783 parados, el Gobierno de Mariano Rajoy ha emprendido una campaña para hacernos creer que la economía está tocando fondo y que de ahora en adelante (habrá elecciones europeas en 2014 y elecciones municipales y generales en 2015) sólo vamos a conocer indicadores económicos positivos. La realidad es otra muy distinta, tal y como advierte el economista José Carlos Díez hoy en El País.

La realidad es que en lo que llevamos de legislatura (todo 2012 y hasta Junio de 2013) se han destruido 1,2 millones de puestos de trabajo (317.000 solo en el primer semestre de este año) como consecuencia de la crisis económica. Ahora bien, ¿a qué crisis nos referimos? ¿Por qué llevamos dos años seguidos de recesión, o mejor dicho, en depresión? La respuesta es porque el sector privado estaba fuertemente endeudado (al detener su actividad también ha aumentado el endeudamiento del sector público), y más específicamente, el sector financiero español. Tanto que ha sido inevitable tener que rescatarlo con 40.000 millones de euros procedentes de la Unión Europea y avalados con deuda soberana española, si bien Rajoy ha dicho que “se trata de un crédito que va a pagar la banca”.

España está sufriendo la mayor caída del crédito en 50 años

Como los bancos (los rescatados y los otros) dedican casi todos los fondos que pueden conseguir a saldar sus propias deudas con el exterior no les queda dinero para conceder crédito a empresas y familias, y si lo ofrecen es a cambio de unos intereses desorbitados. Además, esta situación tiene efecto boomerang, según explica José Carlos Díez:

Este deterioro de la capacidad de pago de nuestras empresas y familias ha debilitado aún más a nuestro sistema bancario. Sus márgenes caen, la morosidad aumenta y los precios de las garantías disminuyen, principalmente la vivienda. Esto, junto a sus dificultades para emitir bonos en los mercados internacionales, ayuda a explicar la restricción de crédito tan intensa que padecen nuestras empresas y familias. Solo el pasado mes de julio el crédito se desplomó en 27.000 millones y acumula una caída histórica de casi 300.000 millones en esta legislatura.

La cifra de crédito total que hay en cada momento es la diferencia entre el crédito que vence (o no se puede cobrar y tiene que ser tipificado como fallido) y el crédito nuevo que se concede. Precisamente la ausencia de nuevos préstamos es lo que nos ha llevado a la mayor restricción de crédito desde que se tienen series estadísticas, desde hace 50 años. De nada sirvieron las promesas de que el rescate bancario permitiría el regreso de los préstamos a la economía real.

La mayor caída del crédito en 50 años (Gráfico: El País)
La mayor caída del crédito en 50 años (Infografía: El País)

La última reforma laboral, aprobada por el Gobierno de Rajoy, ha ido dirigida a rebajar a los empresarios los costes laborales, además de facilitar y abaratar aún más los despidos, con lo que ha extendido los efectos de la crisis de deuda a los que no se habían endeudado y tienen o tenían un empleo en un efecto caída de fichas de dominó. Desempleo más precariedad laboral es igual a reducción del consumo interno, e igual a socavar la financiación de las pensiones. Según Díez, “el INE nos confirmó que, eliminando el efecto estacional, la economía española sigue destruyendo empleo con mucha intensidad”.

Más datos esenciales aportados por José Carlos Díez:

El consumo privado parece que ha encontrado un suelo. Pero las ventas de coches han retrocedido hasta niveles de los años setenta, a pesar del Plan Pive. Las ventas minoristas han vuelto a niveles de 1994 y, tras un desplome histórico en 2012, acumulan una caída del 30% desde 2007. Sin buenas perspectivas para el empleo, devaluación salarial intensificada por la reforma laboral, nueve millones de pensionistas perdiendo capacidad adquisitiva, emigración y caída de población, parados perdiendo la prestación, familias sometidas a restricción de crédito y más recortes que están por llegar, el gasto de las familias seguirá en el fondo durante un periodo prolongado y es vulnerable a recaídas.

Las ventas de viviendas siguen en caída libre y los precios también. Con el escenario anterior de renta y de expectativas es comprensible. Además, el aumento de los tipos de interés de las hipotecas hace que el esfuerzo financiero de una familia para comprar una casa haya compensado la caída del precio y si no revierte la restricción de crédito los precios tendrán que seguir cayendo para mejorar la accesibilidad a la compra.

Hemos visto una mejora en la prima de riesgo, al igual que en el resto de países periféricos. Pero es un espejismo ya que la fuga de capitales continúa y son los bancos nacionales los mayores compradores de deuda pública. En el primer semestre, los inversores internacionales han reducido su inversión en bonos y acciones españolas en 16.000 millones. Si lo comparamos con los casi 100.000 millones que salieron de España el primer semestre de 2012 provocados por la crisis de Bankia puede parecer un buen dato. Pero nuestra crisis es de deuda externa, la mayor parte privada, y la hemorragia continúa.

Pero no acaba ahí la factura por arreglar el sobreendeudamiento privado (de bancos, empresas y familias españoles) alcanzado en los primeros años del siglo XXI. Empujado a un ajuste o devaluación interna por la oposición de Alemania y otros estados miembro de la zona euro a acelerar las uniones fiscal y bancaria europeas, Mariano Rajoy se ha visto obligado a incumplir la última promesa electoral que le quedaba en pie: no tocar las pensiones.

Rajoy se ha metido en este callejón sin salida por su endeblez ante los acreedores extranjeros

Pero es que él mismo se ha metido en ese callejón sin salida por su endeblez ante los acreedores extranjeros: si sacrificas el gasto público, el crecimiento y el empleo (además de conquistas sociales como la sanidad y la educación públicas), en lugar de permitir que los bancos y empresas demasiado endeudados quiebren (igual que se han arruinado muchas familias), el resultado es que, además, estás torpedeando el futuro de las pensiones. Y eso supone cargarse definitivamente el Estado del bienestar ¿Se lo vamos a permitir los ciudadanos españoles, tanto de izquierdas como de derechas? Tenemos la palabra en las urnas.

Viñeta: Manel Fontdevila
Infografía: El País
Vídeo: PSOE

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