Cuatro cosas que un español debería saber para no tirar su voto a la basura

Reparto de escaños por provincia para las elecciones generales de 2015 (Gráfico: Wikipedia)
Reparto de escaños por provincia para las elecciones generales de 2015 (Mapa: Wikipedia)

Pese a que la Constitución ordena que el sistema electoral español sea proporcional, la extinta Unión de Centro Democrático (UCD) diseñó uno que los expertos califican de “mayoritario atenuado”. Es más, Óscar Alzaga, uno de sus creadores, lo definió como “bastante maquiavélico”. Y pese a todo, ni el PSOE ni el PP han querido cambiarlo en más de 30 años porque favorece claramente el bipartidismo.

En esta entrada me voy a referir exclusivamente al Congreso de los Diputados (dejando aparte al Senado), que suma un total de 350 escaños repartidos en 52 circunscripciones electorales que son las 50 provincias más Ceuta y Melilla.

En primer lugar, España no tiene un sistema electoral único sino 52 sistemas electorales distintos: los que resultan de aplicar la ley D´Hondt a los escaños asignados a cada provincia. Si se tiene en cuenta que el número de escaños no es proporcional a la población de cada circunscripción y que la ley D´Hondt beneficia a los partidos más votados en detrimento del resto (como veremos a continuación), el resultado electoral es la suma de 52 sistemas de representación mayoritaria, vulnerando el espíritu de la Constitución.

1. El campo de batalla no es estatal ni autonómico, sino provincial

Dentro de cada provincia hay que respetar:

  • Número de escaños: mínimo de dos, excepto Ceuta y Melilla que solo tienen uno.
  • Mínimo de un tres por ciento de votos para que una formación política entre en el cómputo de la ley D´Hondt.
  • Distribución de diputados conforme a la ley D´Hondt, que explico a continuación.

2. Así funciona la ley D´Hondt

Supongamos que en una provincia los partidos se disputan cuatro puestos de diputado y van a votar 300.000 electores con el siguiente resultado:

  • Partido A: 150.000 votos
  • Partido B: 80.000 votos
  • Partido C: 40.000 votos
  • Partido D: 30.000 votos.

Lo que hace la ley D´Hondt es dividir el número de votos obtenido por cada formación política por uno, luego por dos y así tantas columnas como número de diputados haya en juego, que en este caso son cuatro, con el siguiente resultado:

Ej-ley-d-Hondt

A continuación se asignan los escaños a los cuatro mayores cocientes, que en el ejemplo serían los números pintados de azul claro. Como puede verse, el partido A conseguiría 3 de los 4 diputados con solo la mitad de los votos y el cuarto escaño iría a parar al partido B.

3. No hay igualdad de voto: en la España urbana el voto vale mucho menos que en las provincias más rurales

A esto hay que añadir las diferencias de representación entre provincias, es decir, que mientras un diputado necesita más de 170.000 votos para salir en Madrid solo le hacen falta unos 47.000 votos en Soria. Esto atenta contra otro principio democrático esencial: la igualdad de voto.

Fuente: Radical.es
Mapa: Público

En el mapa están en negro y gris las provincias donde menos valen los votos y en rojo y encarnado donde más fácil es conseguir representación porque hacen falta menos votantes para elegir a un parlamentario.

4. Cuidado con los sondeos y barómetros electorales

Cuando veamos un sondeo o un barómetro debemos distinguir entre los datos sobre intención de voto y su proyección en escaños, en cuyo caso se aplica la ley D´Hondt. Es decir, que diferencias muy pequeñas en número de votos en una provincia pueden arrojar resultados muy desiguales en número de escaños y eso puede desanimar a los votantes de la formación perdedora. No hay que fiarse de las encuestas y menos si solo dan un reparto de escaños sin facilitar la intención directa de voto: la ley D´Hondt hace ver grandes diferencias donde solo hay unos miles de votos por medio.

Tampoco se pueden proyectar los resultados nacionales que da una encuesta a tu provincia particular; para eso lo mejor es ver los resultados de las últimas elecciones municipales de Mayo de 2015, provincia por provincia, porque en ellas ya aparecieron los nuevos partidos Ciudadanos y Podemos.

Conclusiones

Tabla: El Confidencial
Tabla: El Confidencial
  • Si vives en una provincia con cinco o menos diputados el juego es cosa de dos partidos, menos en Ceuta y Melilla, donde se lo lleva todo uno solo, el más votado.
  • Si vives en una provincia cuya representación oscila entre seis y 10 escaños hay hueco para un tercer y cuarto partido, si bien muy marginal: dos o un diputado para cada uno de los rezagados.
  • Si vives en las restantes circunscripciones, las mayores como Madrid, Barcelona o Valencia, la proporcionalidad es mayor; puedes votar a quien quieras siempre que vaya a conseguir un mínimo del tres por ciento (unos 180.000 votos en Madrid).

Espero que esta información te resulte de utilidad. Pese a las imperfecciones de esta ley electoral, que espero que pronto se corrijan, no dejes de ir a votar. Tu voto es importante para todos. Contribuye a hacer de éste un país mejor.

Mapas: Wikipedia, Radical.es
Tablas: A. Lucio, El Confidencial

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(Este artículo también está disponible en Medium: Cuatro cosas que un español debería saber para no tirar su voto a la basura. Es uno de los posts más visitados en «Medium en español» durante el pasado año: Lo más visto de 2015 en «M en español»)

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2 comentarios en “Cuatro cosas que un español debería saber para no tirar su voto a la basura

  1. Varias cosas dichas en este artículo son discutibles.

    El defecto “maquiavélicamente” mayoritario de nuestro sistema electoral NO es culpa de la Ley D´Hondt sino de la distribución geográfica de las circunscripciones para elegir diputados. La Ley D´Hondt es un sistema de reparto proporcional tan imperfecto como cualquier otro en circunscripciones con escaso número de escaños. En provincias que reparten un elevado número de escaños (por encima de 12), D´Hondt es muy proporcional. El problema es que hay muy pocas provincias de esas. Si la circunscripción no fuese la provincia sino la Comunidad Autónoma, D´Hondt apenas provocaría sesgos.

    Tampoco es cierto que D´Hondt tiende necesariamente a favorecer la sobrerepresentación del 1er partido. El ejemplo teórico que pone para ilustrar esta idea, basado en un reparto de 4 escaños, es engañoso, pues bastaría con que el 2º partido subiera a 101000 votos (cogiendo parte del voto del 3º y 4º partido) para que se llevase el último escaño, de manera que el reparto le favorecería a él y no al 1º. En Albacete, por ejemplo, tal cosa sucede a menudo.

    Y no es muy riguroso establecer el criterio de que solo en provincias que elijan entre 6 y 10 escaños hay hueco para un tercer y cuarto partidos. Para muestra un botón: Navarra elige 5 diputados, y en las pasadas elecciones entraron 2 de UPN, 1 del PSOE, 1 de Bildu y 1 de Geroa Bai. O sea, que hubo hueco para el 3º y el 4º. ¿Cómo fue posible? Muy sencillo, porque esos dos partidos regionales sacaron ambos porcentajes de voto en torno al 15%. Si tenemos en cuenta que, según todas las encuestas, en estas elecciones hay 4 partidos cuyos porcentajes a nivel estatal se están moviendo en la horquilla 15% – 25%, eso significa que, en teoría, podría haber hueco para todos ellos, incluso en provincias con tan solo 4 ó 5 escaños.

    La quiebra del monopolio bipartidista es complicada con la actual Ley electoral; pero hay que ser rigurosos en el análisis de los factores que influyen en ello y no olvidarse de que, en un escenario como el que se dibuja para el 20-D, todo puede cambiar.

    1. Estoy de acuerdo en líneas generales con lo que apuntas, José Miguel, especialmente con que las expectativas de estas elecciones pueden romper el “monopolio bipartidista”.

      Sin embargo, me gustaría puntualizar que lo que tu me atribuyes que digo de la ley D´Hondt yo lo llamo sistema electoral en el texto, que comprende la distribución geográfica de las circunscripciones, su coeficiente de representación, la ley D´Hondt y el umbral mínimo de votos para optar a tener representación, entre otros factores. Lo que hace favorecer el bipartidismo no es la ley D´Hondt en sí misma sino la conjunción de los mencionados condicionantes del sistema electoral español.

      Gracias por tu aportación.

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