EEUU pide ayuda a Europa para sostener un gasto militar nueve veces el de Rusia

Las políticas de la UE se han centrado en la militarización y defensa de las fronteras (Foto: Reuters/Público)

No es un secreto para nadie que estamos librando una nueva versión de la guerra fría entre la OTAN y Rusia, que en los últimos años tiene sus puntos más calientes en Siria y Ucrania. Aunque durante la administración de Barack Obama Estados Unidos redujo su gasto militar, principalmente tras la retirada de Afganistán, lo cierto es que en 2015 aún ascendía a 596.000 millones de dólares, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI en sus siglas en inglés).

La tensión con Rusia está viniendo muy bien a la industria militar de EEUU y algunos países europeos (principalmente Alemania, Reino Unido y Francia) para vender armas y equipamiento a los muy conservadores países del este de Europa, donde el gasto militar subió un 90 por ciento en la década 2006-2015 (fue de 74.400 millones de dólares solo en 2015).

Cuota de gasto militar entre los 15 países del mundo con mayor presupuesto bélico en 2015 (Gráfico: SIPRI)
Reparto del gasto militar entre los 15 países del mundo con mayor presupuesto bélico en 2015 (Gráfico: SIPRI)

Tras USA, el país que más gastó en armamento en 2015 fue China, con 215.000 millones de dólares, según estimaciones del SIPRI; seguido por Arabia Saudí (87.200 millones en 2015), Rusia (66.400 millones), el Reino Unido (55.500 millones), India (51.300 millones), Francia (50.900 millones), Japón (40.900 millones), Alemania (39.400 millones) y Corea del Sur (36.400 millones).

Según estas cifras, la para la OTAN temible Rusia estaría gastando casi nueve veces menos que USA en presupuesto bélico. Esta es la razón por la que el presidente electo Donald Trump insistió en la campaña electoral en la necesidad de que los aliados europeos de la OTAN hagan un mayor esfuerzo presupuestario en la defensa común (comprando mucho del equipamiento militar a compañías estadounidenses, claro).

El llamado complejo militar-industrial estadounidense ya es global, sus compañías cotizan en las principales bolsas mundiales y tienen fábricas en todo tipo de países. Compañías europeas, norteamericanas, japonesas, surcoreanas, australianas e israelíes colaboran en todo tipo de proyectos de defensa y venden armas por doquier, pero muy especialmente a los ricos estados petrolíferos del Golfo Pérsico. En la tabla siguiente puede verse en el lado izquierdo los países donde más creció la compra de armamento en la década 2006-2015 y en el lado derecho los estados donde más se redujo.

Tabla: SIPRI
Tabla: SIPRI

Desde el punto de vista europeo, a la guerra de Afganistán (reavivada tras el 11-S de 2001) y de Iraq (abierta en 2003 y todavía sin cerrar) se han unido colaboraciones con EEUU en Siria (guerra civil desde 2011), Libia (guerra civil desde 2011) y la crisis de Ucrania de 2013-2015, que aún continúa sin resolver. Además, están los conflictos invisibles de África (Sudán, Nigeria, Congo, Mali, el Cuerno de África), que también generan millones de desplazados y refugiados, muchos de los cuales intentan llegar al continente europeo.

Ante estos fenómenos geopolíticos la Unión Europea ha dado una respuesta diplomática, en el peor sentido de la palabra, porque ha dicho que iba a actuar acogiendo a centenares de miles de refugiados y luego -excepto en los casos de Alemania, Grecia e Italia- ha hecho justo lo contrario: levantar vallas, fortificar las fronteras y poner todo tipo de trabas para conceder el estatus de refugiado a miles de sirios, iraquíes, libios, afganos, sudaneses, etcétera.

14 millones de personas dependen de la ayuda humanitaria en el noreste de Nigeria (Foto: Channel 4 News)
14 millones de personas dependen de la ayuda humanitaria en el noreste de Nigeria (Foto: Channel 4 News)

El resultado es que, ante la imposibilidad de viajar legalmente a Europa el Mediterráneo se ha llenado de embarcaciones fletadas por las mafias que han naufragado o han aparecido con sus ocupantes muertos a la deriva demasiadas veces. Entre Enero y Noviembre de 2016 se contabilizaron 4.699 víctimas, más que las 3.565 del mismo periodo del año anterior.

Y, ¡oh sorpresa!, las mismas multinacionales que han hecho negocio año tras año vendiendo armas y material bélico a los contendientes de las mencionadas guerras (muchas veces indirectamente, a través de países como Arabia Saudí, Egipto, Turquía o Qatar) han vuelto a beneficiarse de sustanciosos contratos en el este y sur de Europa para construir muros fronterizos, vehículos, helicópteros y tecnología de vigilancia, según una investigación sobre la industria de seguridad fronteriza en Europa publicada por el Transnational Institute, la campaña Stop Wapenhandel contra el comercio de armas de los Países Bajos y el Centre Delàs de Estudios por la Paz.

La Unión Europea, en parte porque esas empresas de material bélico dan empleo y tributan en su territorio y en parte como consecuencia de sus fuertes inversiones en actividades de lobby ante la Comisión, Parlamento y gobiernos europeos, primero les otorgó las licencias necesarias para exportar armas y después les concedió contratos de seguridad fronteriza para hacer frente a las injustas e inhumanas consecuencias de las mismas guerras que habían alimentado, ganando así por partida doble, mientras la UE violaba los convenios internacionales en materia de ayuda humanitaria, asilo y refugio.

Fuente: Glenn Greenwald
Fotos: Reuters, Channel 4 News
Gráfico y tabla: SIPRI

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