La prensa española ya es irrelevante ¿Aún te interesan las portadas?

Tasa de penetración de los periódicos en España entre 1997 y 2015 (Gráfico: Statista)
Tasa de penetración de los periódicos en España entre 1997 y 2016 (Gráfico: Statista)

Hace más de cinco años que no compro un periódico, ni siquiera para leerlo en un viaje largo. Después de haber leído periódicos durante 40 años si ahora tengo la ocasión de hojear uno en la barra de un bar ni me molesto, ¿para qué? Es que si lo hago me enfado de la mucha manipulación que veo y por la información que echo en falta. Es que antes El País era el único que se podía leer, pero ahora ni eso.

Si no fuera por las portadas que veo en Twitter esporádicamente, y casi siempre por estar escandalosamente sesgadas, no sabría que todavía se siguen haciendo los periódicos como antes de las redes sociales y los móviles inteligentes.

Como se ve en el gráfico de arriba, el año 2008 marcó el pico de penetración de la lectura de periódicos en España en las dos décadas que van de 1997 a 2016. Entonces el 42 por ciento de los españoles adultos leían algún periódico (eran los años del boom económico y de los periódicos gratuitos en el metro, la calle y los bares), pero en 2016 apenas lo hacían uno de cada cuatro ciudadanos (27,4%).

Que no digan los editores que la culpa es de internet porque en Alemania y los países nórdicos los buenos periódicos son empresas boyantes

Los kiosqueros que aún no han tenido que cerrar saben muy bien que la mayoría de sus clientes tienen más de 50 años y que los jóvenes que compran prensa son cada vez menos.

No me interesan las portadas porque creo que han perdido influencia real en la política, los negocios y la gente. La información que me interesa la busco en internet o me llega a través de los periódicos nativos digitales y las redes sociales.

Las grandes revelaciones de los últimos años han venido por WikiLeaks o Edward Snowden, o por consorcios internacionales de investigación (papeles de Panamá) donde extrañamente no han participado los periódicos de referencia españoles y sí, a mayor honra suya, El Confidencial (un diario digital) y La Sexta TV.

¿Qué sentido tiene, en consecuencia, llevarse un mal rato por lo que pueda mentir, distorsionar o ignorar una portada? Yo hace mucho tiempo que dejé de escribir entradas en este blog para hablar de cómo habían reaccionado los periódicos ante un acontecimiento.

Ahora bien, que no digan los editores que la culpa es de internet porque en Alemania y los países nórdicos, donde la prensa ha sabido defender su independencia frente a los poderes económicos y políticos, la gente sigue comprando y suscribiéndose a los periódicos buenos (a los malos les ha pasado como aquí).

Si El País o La Vanguardia, por citar rotativos que antes eran decentes, quieren vender ejemplares o conseguir suscriptores en internet que tomen el ejemplo del sueco Dagens Nyheter, el danés Politiken, los germanos Welt am Sonntag y Die Zeit, o el británico The Guardian. Tal vez entonces vuelvan a interesarme y a importarme las portadas.

Gráfico: Statista
Foto destacada: Asociación de Vendedores de Prensa de Granada

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