Cuando los norteamericanos cambiaron periodismo por redes sociales su presidente solo podía ser Donald Trump

Gif: BuzzFeed News / Getty Images

[Entrada actualizada el 21 de Mayo de 2017]

Politico ha publicado un análisis sobre la burbuja en la que viven inmersos los medios nacionales de Estados Unidos, es decir, su propensión a cubrir temas que importan principalmente en las ciudades donde tienen sus sedes centrales, todas ellas situadas en las prósperas costas, sea al este o al oeste, descuidando al resto del país.

Según los autores del estudio, Jack Shafer y Tucker Doherty, hay mucho de verdad en las acusaciones del presidente Donald Trump y otros republicanos a los grandes medios de comunicación por su inclinación hacia los demócratas. Ambos citan un artículo de Nate Silver, de FiveThirtyEight, quien denunció el agrupamiento ideológico en las grandes redacciones: “A partir de 2013, sólo el 7 por ciento de los periodistas se identificaban como republicanos”.

Justo después de las elecciones, el consejero de Trump Steve Bannon atacó “la burbuja de los medios de comunicación” diciendo que “es sólo un círculo de gente hablando a sí mismos que no tienen idea de lo que está pasando”.

Arriba, las zonas con más empleos en medios impresos; abajo, con más empleos en el sector audiovisual e internet (Fuente: Politico)

En efecto, si se compara dónde se concentran los empleos de la prensa escrita, la industria audiovisual y los medios informativos online (ver mapas de EEUU) con la distribución geográfica de los apoyos recibidos por uno y otro partido en las elecciones presidenciales de 2016 la correspondencia de las áreas mejor cubiertas por los medios con los estados de voto demócrata es más que evidente.

En azul los estados donde ganaron los demócratas en las presidenciales de 2016; en rojo, los republicanos (Mapa: Business Insider)

Sin embargo, la razón de tal alineamiento ideológico de medios y profesionales no responde tanto a criterios editoriales o políticos como a razones puramente económicas: los periódicos, las televisiones y los medios de internet están asentados principalmente en esas regiones costeras porque es allí donde hay más actividad económica, cultural y política, se argumenta en Politico. Como los medios son un reflejo de su comunidad, al ser estas zonas graneros tradicionales de voto demócrata es lógico que los medios impresos, digitales y canales de televisión cuenten con más personal partidario de Hillary Clinton y su enfoque periodístico coincida menos con la particular visión de Donald Trump.

En cambio, la America que votó a Trump, el centro y sur de EEUU (con excepciones) ha dejado de estar bien cubierta por los medios de comunicación y ha perdido millones de lectores de periódicos en la última década por la combinación de dos grandes crisis: la Gran Depresión de 2008, que eliminó decenas de rotativos locales y concentró el negocio en un puñado de cabeceras, y la transformación digital de la sociedad, que está trasladando a internet y las redes sociales muchas de las funciones que antes realizaba la prensa escrita (especialmente el entretenimiento y los anuncios clasificados).

Apenas sin medios informativos propios, los ciudadanos de los estados de voto republicano dependen de los medios de la burbuja demócrata y de los canales de televisión, especialmente la CNN (pro demócrata) y la Fox (pro republicana). Pero, sobre todo, los norteamericanos que votaron a Trump se refugiaron en internet (Facebook, Twitter y demás redes sociales), lo que ha cambiado dramáticamente su percepción política, económica y social y ha condicionado decisivamente su voto. Porque la red es territorio más propenso a la emoción que a la razón, donde es fácil mezclar verdades con mentiras y difundirlo a la velocidad de la luz. En definitiva, el ciberespacio es un terreno abonado para intoxicar informativamente a toda una nación, y así se hizo desde que comenzó la campaña presidencial de Trump hace un par de años.

Imagen: Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI)

Ahora, tras la campaña electoral, si algo ha quedado claro es que Trump es un mentiroso descarado. Esas falsedades y difamaciones de su adversaria política encontraban siempre potentes altavoces mediáticos, como la cadena televisiva Fox y medios digitales como Breitbart, así como un ejército de seguidores en las redes sociales dispuestos a replicar todo lo que llevara una etiqueta pro Trump o anti Clinton.

Un ejército espoleado por robots o bots de Twitter (Twitterbots) que a través de centenares de perfiles falsos como MicroMagicJingleTM (ya suspendido) lanzaban hasta 34.000 mensajes a la hora, según relata Joseph Bernstein en Buzzfeed. Detrás de esta cuenta se escondía un líder tuitero que utiliza el pseudónimo de MicroChip y del que se sabe muy poco aparte de su habilidad para hacer virales los mensajes pro Trump.

MicroChip movía sus bots a favor de los republicanos desde mucho antes de que se hablara de los rusos; entonces era un desconocido que operaba detrás de una VPN, una red de seguridad especial que lo hacía inrastreable. Ahora ha dicho a BuzzFeed que es un desarrollador de software móvil independiente de más de treinta años y que vive en Utah.

Un promotor en Twitter de Trump: “Puedo hacer cualquier afirmación que quiera, así es como funciona este juego”

Su experiencia como desarrollador de dispositivos móviles lo había expuesto a la API de Twitter y una conversación con un bloguero que usa bots de medios sociales le convenció de que podía automatizar el proceso de tendencias de Twitter. Como MicroChip encontró otras cuentas con ideas afines, comenzaron a organizarse en grandes grupos de mensajes directos de 50 personas y para septiembre de 2016 ya tenían 15 de estos “grupos de retuit”.

Comenzó a usar AddMeFast, una especie de intercambio de moneda en medios sociales donde la gente puede retuitear o marcar me gusta a tuits de otros a cambio de puntos que luego pueden gastar para promocionar sus propios contenidos. También se pueden comprar estos puntos y con una inversión de varios cientos de dólares, según MicroChip, se pueden generar miles o incluso decenas de miles de retuits.

Twitter le cerraba decenas de cuentas pero abría otras nuevas. Para él, la red del pajarito es ideal para dar forma a un mensaje porque es “más fácil y más volátil”, dijo. “Las emociones se despiertan en 140 caracteres. El caos es perfecto”.

Imagen: Daily Beast / Boing Boing

MicroChip es consciente de que muchas etiquetas e historias que promueve no han sido comprobadas o directamente son mentira, pero se defendió diciendo: “Puedo hacer cualquier afirmación que quiera, así es como funciona este juego”. Esta es una posición ética y moral claramente en las antípodas de la política, el periodismo o la razón, que siempre buscan -o deberían buscar- el entendimiento, la verdad y el bien común.

MicroChip dijo que muchos de los bots que la gente atribuye a injerencias de Rusia son en realidad obra suya. “No soy ruso”, dijo. “No trabajo para Trump. Podría muy bien haber bots rusos. Yo nunca los vi y estábamos en la misma profundidad. Hemos estado en Twitter todos los días durante el último año y medio. No he visto ningún bot que no supiera quién es”.

La verdad es que muchos partidos, incluidas las principales formaciones políticas españolas, tienen redes de bots en Twitter que están especialmente activas en los periodos electorales. Twitter Bots es un blog dedicado a denunciar estas artimañas y descubrir a quienes están detrás de las cuentas falsas, como en el caso de esta red de bots que promocionaba al diario La Razón, el Partido Popular y la Casa Real.

En 2016, Facebook tenía más de 171 millones de usuarios en EEUU, y Twitter más de 53 millones

Los principales medios norteamericanos estaban seguros de que la candidata demócrata iba a ganar porque era lo que se constataba en los territorios más o menos cubiertos por ellos, y así fue… en esos estados; pero no tuvieron en cuenta todos los millones de ciudadanos que no les seguían o no les leían en la otra mitad de la nación y que en cambio veían la Fox y se informaban de la actualidad por Facebook (171,4 millones de usuarios en EEUU en 2016) o Twitter (53,3 millones).

Se puede decir que, en general, la prensa y los medios estadounidenses no vieron lo que pasaba más allá de sus narices (la famosa burbuja); del mismo modo que los usuarios de redes sociales creían que sabían lo que estaba pasando en su país cuando en realidad, gracias a MicroChip y otros muchos como él, se estaban tragando cantidades industriales de noticias falsas y semi-verdades manipuladas: la tormenta mediática perfecta que acabó llevando a Trump a la presidencia.

En mi opinión, ésta es una de las claves de la victoria de Trump: la nefasta combinación del predominio de las redes sociales y medios digitales de extrema derecha con la ausencia de un periodismo de calidad que ayudara a neutralizar las fakenews y a distinguir lo verdadero de lo falso, con todas las interpretaciones de la realidad que se quiera hacer.

Precisamente porque ha ocurrido todo esto, desde la llegada de Trump a la Casa Blanca se han disparado las suscripciones digitales y ventas de periódicos en EEUU. Menos mal.

ACTUALIZACIÓN

El 16 de Mayo la cadena Fox tuiteó una afirmación que efectuó Donald Trump en un programa suyo el pasado mes de Marzo. El presidente dijo entonces: “Creo que tal vez no estaría aquí si no fuera por Twitter porque tengo una prensa tan falsa, tan deshonesta”. Trump añadió que se ha provisto de “mi propia forma de medios de comunicación” y se jactó de tener 100 millones de seguidores en las redes sociales. Solo en Twitter cuenta con casi 30 millones de seguidores en su cuenta personal y hay más de 17 millones de personas que siguen la cuenta oficial de la Casa Blanca @POTUS.

Unos días después, el cofundador de Twitter Evan Williams dijo en una entrevista con el New York Times que “es muy mala cosa, el papel de Twitter en eso. Si es cierto que él no hubiera sido presidente si no es por Twitter, entonces sí, lo siento”.

En un discurso de apertura en la Universidad de Nebraska este mes de Mayo, Williams señaló que Sillicon Valley (cuna de los gigantes de internet) tiende a verse a sí mismo como un Prometeo, robando el fuego de los dioses egoístas y poniéndolo a disposición de los simples mortales. “Lo que tendemos a olvidar es que Zeus estaba tan enojado con Prometeo que lo encadenó a una roca, de modo que las águilas pudieran sacudir sus entrañas por toda la eternidad”, dijo Williams al auditorio. “Algunos dirían que eso es lo que merecemos por dar el poder de los tuits a Donald Trump”.

Gif: BuzzFeed News / Getty Images
Mapas: Politico, Business Insider
Imágenes: PDLI, Daily Beast / Boing Boing

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