La campaña de Cataluña

Cabeza de la manifestación independentista del 16 de Febrero de 2019 en Barcelona (Foto: Joan Sánchez / Efe)

Anteayer, 15 de Febrero, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para el 28 de Abril, un mes antes del superdomingo del 26 de Mayo, que es el día señalado para elecciones europeas, autonómicas en 13 comunidades y municipales en más de 8.000 ayuntamientos de toda España.

Esta campaña electoral, que de hecho comenzó el propio Sánchez dando un mitin desde la sala de prensa del palacio de la Moncloa, va a tener como protagonista la situación política en Cataluña, donde el número de partidarios de celebrar un referéndum de autodeterminación supera, según las encuestas, holgadamente la mayoría del censo.

Cataluña es España y ha sido parte decisiva muchas veces en la historia de España. Asimismo, en general el catalanismo nunca ha cuestionado la relación Cataluña-España hasta hace una década aproximadamente. Cuando en la II República el presidente Lluís Companys pretendió separar Cataluña lo hizo como parte de una república federal española, es decir, sin romper definitivamente con España.

Ahora, las cosas han cambiado. El nacionalismo catalán y el nacionalismo español, representados por sus derechas respectivas, han utilizado el conflicto identitario para tapar sus enormes casos de corrupción y sus fracasos como gestores políticos. “El patriotismo es el último refugio de los canallas”, dijo el doctor Samuel Johnson.

Gane quien gane, lo que es seguro es que los independentistas catalanes ya han perdido las elecciones, porque no van a formar parte del bloque ganador que elegirá gobierno

La corrupción del Partido Popular (en el Partido Socialista también la ha habido, pero sin llegar a ser tan sistémica como con el PP) fue el detonante de la moción de censura que sacó a Mariano Rajoy del Gobierno en Mayo de 2018, una operación política que no hubiera triunfado sin el apoyo de los nacionalistas catalanes.

Casi nueve meses después es Pedro Sánchez quien se ve obligado a convocar elecciones anticipadas por la falta de apoyos para aprobar los presupuestos generales del Estado de 2019. Al igual que sucedió con la moción de censura, los votos de los diputados nacionalistas catalanes han sido decisivos para bloquear los presupuestos: Sánchez se negó a hablar sobre autodeterminación en las negociaciones paralelas Gobierno-Govern, como pedían los independentistas a cambio de apoyar la tramitación de los presupuestos.

En la campaña de las elecciones del 28 de Abril todo el mundo va a referirse a Cataluña y los propios independentistas se creen con capacidad para decidir mayorías y gobiernos. Pero esta vez se equivocan porque nadie va a querer llegar al gobierno con el respaldo de los nacionalistas catalanes, ni la derecha española (PP, Ciudadanos y Vox) ni el PSOE. Unidos Podemos es ya un cadáver político. Gane quien gane, lo que es seguro es que los independentistas catalanes ya han perdido las elecciones, porque no van a formar parte del bloque ganador que elegirá gobierno.

Como demuestran las dos grandes guerras mundiales, nada ha producido más dolor y destrucción en Europa que los nacionalismos

Y en segundo lugar, cuando llegue la sentencia del juicio a los líderes del procés, previsiblemente en verano, todo el mundo en Cataluña sabrá qué precio tiene que pagar por intentar segregarse de España por vías ilícitas, que ningún estado del mundo reconoce el derecho a la autodeterminación dentro de sus fronteras y que, por lo tanto, en la Unión Europea es ilegal plantear un referéndum de autodeterminación.

En consecuencia, las negociaciones del futuro Gobierno con los nacionalistas catalanes versarán exclusivamente sobre la forma de cumplir la legalidad española y europea, por las buenas o por las malas. Porque el independentismo ha fracturado en dos la sociedad catalana y el Estado va a defender a la mitad constitucionalista frente a la otra mitad en esa guerra civil que los CDR y los entes soberanistas han comenzado contra ellos y el resto de españoles.

Ya dijo Carl von Clausewitz que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”; en el caso español ha comenzado la campaña de Cataluña, la electoral, pero después llegará la militar si fuera necesario para impedir la secesión. Y con el respaldo de la legalidad internacional y la Unión Europea, que no quiere más fronteras interiores. Porque, como demuestran las dos grandes guerras mundiales, nada ha producido más dolor y destrucción en Europa que los nacionalismos. Ya es hora de que aprendamos de una vez la lección.

Foto: Joan Sánchez / Efe

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5 comentarios en “La campaña de Cataluña

  1. Supongo que, esa es la cuestión principal, de todo este asunto hasta donde están dispuestos a llegar, los constitucionalistas, por mantener el orden constitucional, recordemos. que uno de las mayores armas para los independentistas, fueron las cargas del 1 de octubre. No quiero ni imaginar, como venderán internacionalmente una ocupación militar.

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    1. Solo hay ocupación cuando se invade un país extranjero, pero en este caso sería un estado de excepción si fuera necesario, lo cual veo como una posibilidad muy remota y tendría que estar totalmente justificada.

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      1. Lo de las fuerzas de ocupación, lo digo, desde la perspectiva de los independentistas. Creo que ellos lo venderían de esa manera. lo digo por lo que dijeron con lo ocurrido el 1 de octubre

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      2. Sí, efectivamente, pero ya se quejan de falta de democracia y opresión y hacen lo que les da la gana. Bueno, desde el 1-O no tanto porque saben que van a los tribunales si se pasan.

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  2. La diputada socialista Soraya Rodríguez, crítica con la actual dirección de Pedro Sánchez, ha desvelado en un artículo que el PSOE evitó acceder al gobierno si era con el apoyo de los nacionalistas catalanes para no darles la llave de la gobernabilidad, hasta que triunfó la moción de censura que llevó a Sánchez a La Moncloa.
    “Los independentistas no pidieron nada para dar sus votos a la moción de censura, pero acabaron pidiéndolo todo para seguir prestando su apoyo. El diálogo necesario con Cataluña se hizo imposible cuando el independentismo se creyó dueño de la gobernabilidad de España e intentó extorsionar con sus votos los intereses generales de todos los españoles“, señala Rodríguez.
    Esa línea de pensamiento es la misma que desarrollo en esta entrada del blog: que cualquiera que sea la fórmula para formar el próximo gobierno español no se debería dar la llave de la gobernabilidad a los independentistas catalanes si no queremos repetir la frustración de la última legislatura.
    El artículo de Soraya Rodríguez se titula ‘Una cuestión de convicciones’.

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