Nos están metiendo en una guerra hecha a la medida de su negocio

Viñeta: El Roto / El País

[Entrada actualizada el 30 de Mayo de 2017]

Ya dijo Georges Clemenceau, político y periodista francés (1841-1929), que “la guerra es un asunto demasiado serio para dejarla en manos de los militares”. Asimismo, el general Charles De Gaulle, que gobernó Francia con mano firme después de la Segunda Guerra Mundial, exclamó en un día de lucidez que “he llegado a la conclusión de que la política es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de los políticos”.

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Capitalismo financiero y captura del Estado

Viñeta: Forges / El País
Viñeta: Forges / El País

El catedrático de sociología Ignacio Sotelo explica en El País las tres fases históricas que ha tenido el capitalismo desde el siglo XVI hasta el presente: el capitalismo comercial, el industrial y el financiero, éste último el dominante desde finales del siglo XX. A diferencia de las dos anteriores, la tercera fase del capitalismo “necesita poca mano de obra y amenaza a la democracia”, según Sotelo.

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¿Crisis? El patrimonio mundial de los fondos de inversión y pensiones aumentó un 31% desde 2007

La Puerta del Sol de Madrid fue el epicentro de las protestas contra políticos y banqueros del movimiento 15-M (Foto: Jorge París)
La Puerta del Sol de Madrid fue el epicentro de las protestas contra políticos y banqueros del movimiento 15-M (Foto: Jorge París / 20minutos)

Seis años después, la crisis financiera mundial que estalló en 2008 ha acabado con el rescate del sector financiero en todo el mundo y el empobrecimiento generalizado y el aumento de las desigualdades sociales en casi todos los países. El sarcasmo es que al acabar 2013 los fondos de inversión y de pensiones poseían un patrimonio un 31% mayor que en 2007, antes de la crisis, hasta 40,2 billones (con b) de euros, equivalente al 75,5% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial.

“Entre las 20 mayores compañías de inversión, 9 son propiedad de bancos, 8 son independientes y 3 pertenecen a aseguradoras”

Según el extraordinario reportaje de David Fernández Díaz en El País, ‘Las manos que mueven las bolsas’, “otro reto que plantea la industria de fondos es su tendencia a la concentración. Un menor número de gestoras tienen cada vez mayor cuota de mercado. Los 20 mayores grupos acaparan el 41,4% de los activos bajo gestión, según el último estudio de Towers Watson sobre las 500 mayores gestoras de fondos del mundo. Además, el 52,8% de ese dinero está en manos de firmas anglosajonas, principalmente estadounidenses. Otro dato relevante es la propiedad de estos gigantes: entre las 20 mayores compañías de inversión, 9 son propiedad de bancos, 8 son independientes y 3 pertenecen a aseguradoras”.

Gráfico y tablas: El País
Gráfico y tablas: El País

Fuente: El País
Foto: Jorge París / 20minutos
Gráfico y tablas: El País
Foto portada: Jacobo Méndez

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Un desafío político de la globalización: el Estado como instrumento de las multinacionales

Viñeta: Forges/El País
Viñeta: Forges/El País

Si hay un ejemplo claro de políticas neoliberales al servicio de la globalización ésa es la trayectoria del Partido Popular al frente de la Comunidad de Madrid desde 1995. En las grandes operaciones urbanísticas siempre han salido ganando las principales constructoras (empezando por la ACS de Florentino Pérez, de nuevo reelegido presidente del Real Madrid) y los bancos, y cuando no, como en el fiasco de las autopistas radiales de peaje, ya están a punto de ser rescatados por el Estado.

En números, esto se traduce en una deuda del Ayuntamiento de Madrid de 8.423 millones de euros en 2012 (ver gráfico) y un agujero de más de 4.000 millones en el caso de las autopistas que los madrileños y españoles, respectivamente, en tanto que avalistas en última instancia, debemos principalmente a entidades financieras e inversores internacionales, es decir, los protagonistas de la llamada globalización.

Fuente: Banco de España y Ayuntamiento de Madrid (Gráfico: El País)
Fuente: Banco de España y Ayuntamiento de Madrid (Gráfico: El País)

Junto a la construcción y obra pública, los dos últimos presidentes autonómicos, Esperanza Aguirre e Ignacio González, han impulsado la privatización de la sanidad madrileña, previa construcción de nueve hospitales de titularidad pública, pero cuyos auténticos propietarios durante 30 años son empresas constructoras y fondos de capital riesgo que cobran un canon anual a la Administración. Este mes de Junio, la Comunidad ha sacado a concurso la gestión privada de seis de esos nueve hospitales y se han presentado dos empresas más o menos españolas (Ribera Salud y Sanitas) y un grupo puertorriqueño (estado asociado a Estados Unidos), HIMA San Pablo.

En todos los casos, el negocio que generan los ciudadanos madrileños beneficia a grandes multinacionales, españolas o extranjeras, que recurren a la subcontratación para abaratar costes y servicios, y que normalmente emplean ingeniería y paraísos fiscales para tributar lo menos posible en España. Esto es la globalización: empobrecer a la economía local para enriquecer a las élites financieras y compañías multinacionales que cotizan en las bolsas de Londres, Nueva York o Tokio.

La esencia de la globalización la ha estudiado bien la socióloga Saskia Sassen, reciente premio Príncipe de Asturias, quien afirma que la ideología dominante vende la globalización como un proceso inevitable cuando no es así, sino que la globalización tiene geografía, actores y luchas por el poder.

“Mientras Madrid o Manila, por ejemplo, viven un proceso de desigualdad y exclusión social sin apenas capacidad de corrección, Oslo y Copenhague minimizan estos efectos con el mantenimiento de un Estado de bienestar bien dotado y articulado”

Holm-Detlev Köhler, profesor de Sociología de la Universidad de Oviedo, señala en un artículo publicado en El País que Sassen “nos enseña que la globalización tiene una base territorial jerárquica liderada por un reducido grupo de ciudades globales que aglutinan las sedes centrales de las corporaciones transnacionales y grupos financieros, los centros de poder político, las élites de capital humano”. Sassen insiste en que la globalización no genera más riqueza sino que abre una brecha creciente entre ricos y pobres con las clases medias menguantes.

Sin embargo, según como sea la actitud de las autoridades esta presión disgregadora y antisocial será más o menos neutralizada con los instrumentos del Estado. Así, “mientras Madrid o Manila, por ejemplo, viven un proceso de desigualdad y exclusión social sin apenas capacidad de corrección, Oslo y Copenhague minimizan estos efectos con el mantenimiento de un Estado de bienestar bien dotado y articulado”, subraya Köhler.

Sassen demuestra, según Köhler, que “la inversión extranjera en los países en vías de desarrollo no ayuda a retener y emplear a la población autóctona, sino que destruye las economías tradicionales y fomenta la emigración y la desigualdad. La presión de la competitividad y de los agentes financieros reduce las inversiones en educación y bienestar, ahoga el desarrollo y estimula todavía más la emigración y la economía sumergida”.

“Las políticas, los bancos, las universidades, las infraestructuras, etc., permanecen insertados en estructuras estatales pero adoptan funciones globalizadoras”

El sociólogo añade que “Sassen contradice la visión generalizada de los Estados-nación. Los Estados no desaparecen sino que se transforman en un proceso de desnacionalización. Las políticas, los bancos, las universidades, las infraestructuras, etc., permanecen insertados en estructuras estatales pero adoptan funciones globalizadoras. Las grandes categorías sociales, el territorio, la autoridad y los derechos, se habían nacionalizado en largos procesos históricos y ahora se están desnacionalizando facilitando una nueva geografía global”.

“Durante la época nacional, las políticas fiscales, económicas y tecnológicas fortalecían a las naciones y sus ciudadanos. Estas capacidades del Estado-nación se convierten hoy en capacidades de la globalización donde las políticas fiscales y económicas fortalecen a las empresas transnacionales en detrimento de las naciones y los ciudadanos”, argumenta Köhler interpretando a Sassen.

Un ejemplo más de políticas contrarias al bien común: el Gobierno de Mariano Rajoy ha presentado una enmienda al proyecto de ley de Farmacovigilancia que modificará a su vez la Ley del Medicamento para que no se compren medicinas por debajo del precio marcado por el Ministerio de Sanidad en un intento más por torpedear la subasta de medicamentos implantada por la Junta de Andalucía para ahorrar en gasto sanitario.

Los beneficiarios son obviamente las compañías farmaceúticas, un sector fuertemente internacionalizado, mientras que los perjudicados, absurdamente, son todos los contribuyentes españoles, que ya están haciendo suficientes sacrificios para rescatar a los acreedores de las antiguas cajas de ahorros (el sector financiero internacional: bancos, fondos de inversión, fondos de pensiones, aseguradoras, inversores institucionales), literalmente saqueadas por sus gestores políticos con la complicidad de los grandes partidos y los dos gobernadores del Banco de España que precedieron al actual en el cargo.

Viñeta: Forges
Gráfico: El País

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Tras rescatarlos del ladrillo, el PP mete ahora a los especuladores financieros en la sanidad pública

Alberto de Rosa, director general de Ribera Salud, fue consejero valenciano de Justicia con Camps (PP) (Foto: albertoderosa.es)
Alberto de Rosa, director general de Ribera Salud, es hermano de Fernando de Rosa, quien ha sido consejero valenciano de Justicia con Camps y actualmente es vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial a propuesta del PP (Foto: albertoderosa.es)

[Entrada actualizada el 10 de Enero de 2013]

Primero en la Comunidad Valenciana y luego en la de Madrid, el Partido Popular ha abierto la puerta de la gestión del sistema público de salud a los fondos de capital riesgo británicos (presentes en Capio y USP-Quirón) y la banca española (Banco Sabadell y la nacionalizada Bankia comparten el grupo Ribera Salud). Y desde que Mariano Rajoy es presidente del Gobierno esta política se está aplicando en todo el Estado.

La calidad y número de las prestaciones sanitarias básicas van a disminuir considerablemente para dejar margen de negocio a las empresas concesionarias privadas

La consecuencia, a juzgar por la experiencia de la sanidad en el Reino Unido, cuyo modelo se está siguiendo, es que la calidad y número de las prestaciones sanitarias básicas van a disminuir considerablemente para dejar margen de negocio a las empresas concesionarias privadas, con lo que los pacientes deberán pagar de su propio bolsillo muchas pruebas diagnósticas y prestaciones que antes eran gratuitas (ya lo estamos viendo, por ejemplo, con las ambulancias en los servicios no urgentes).

Movilizaciones masivas en defensa de la sanidad pública (Foto: 15mMarchaBruselas)
Movilizaciones masivas en defensa de la sanidad pública (Foto: 15mMarchaBruselas)

El modus operandi de los dueños de estos grupos de sanidad privada, que son fondos private equity (CVC, Doughty Hanson), es ofrecer plusvalías a sus anónimos accionistas comprando y vendiendo negocios en un plazo medio de cinco años. Es decir, entran, desvalijan (se apropian del excedente, sustituyen trabajadores por otros más baratos a los que imponen condiciones más duras, cambian los proveedores de material, servicios y medicamentos por otros más baratos y de peor calidad) y, mostrando todo lo que han ganado con esta clase de gestión, buscan compradores y finalmente venden las concesiones al mejor postor.

Y mientras tanto, si los pacientes son demasiado caros (estancias hospitalarias con pruebas y tratamientos largos) los desvían a un hospital de gestión pública, de modo que así siempre les cuadrarán las cuentas, como se explica en este vídeo.

Dejar la sanidad pública en manos de los mercados financieros, convertir la asistencia sanitaria que los ciudadanos se han ganado tras años de cotización a la Seguridad Social en un valor financiero que fluctúa en bolsa, es una irresponsabilidad todavía mayor que la desregulación bancaria que propició las hipotecas basura y la actual crisis financiera mundial porque significa el saqueo a corto y medio plazo de un Sistema Nacional de Salud construido con el esfuerzo de varias generaciones y concebido para dar servicio a las que tienen que venir.

No quedará nada para nuestros hijos del actual servicio público de salud, los especuladores que dirigen sus operaciones desde La City de Londres y Wall Street lo habrán convertido en jugosos dividendos dentro de un puñado de años. Y sólo quedará una sanidad de pobres muy deteriorada y una sanidad buena, pero de pago. Negocio para las aseguradoras privadas y más negocio para sus accionistas, bancos y fondos de inversión otra vez.

Foto: albertoderosa.es
Foto: 15mMarchaBruselas
Vídeo: ayla212

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