El cambio de la jurisdicción laboral por otra mercantil está dinamitando el sistema de pensiones en España

Ignacio Fernández Toxo, líder de Comisiones Obreras, en uno de los encuentros con sindicalistas europeos (Emilia Gutiérrez/La Vanguardia)
Ignacio Fernández Toxo, líder de Comisiones Obreras, en uno de los encuentros con sindicalistas europeos (Emilia Gutiérrez/La Vanguardia)

Últimamente ha aflorado el tema de las pensiones en España porque el Fondo de Reserva de la Seguridad Social ha descendido de los 66.815 millones de euros que había en 2011, cuando salió del gobierno el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, a los 13.500 millones que lo habrá dejado el Partido Popular a finales de 2016. El propio Mariano Rajoy ha reconocido ante Bruselas que la hucha de las pensiones se agotará en 2017.

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Capitalismo financiero y captura del Estado

Viñeta: Forges / El País
Viñeta: Forges / El País

El catedrático de sociología Ignacio Sotelo explica en El País las tres fases históricas que ha tenido el capitalismo desde el siglo XVI hasta el presente: el capitalismo comercial, el industrial y el financiero, éste último el dominante desde finales del siglo XX. A diferencia de las dos anteriores, la tercera fase del capitalismo “necesita poca mano de obra y amenaza a la democracia”, según Sotelo.

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El periodo de prueba de un año sin indemnización es ilegal

Viñeta: Forges
Viñeta: Forges

[Entrada actualizada el 15 de Julio de 2014]

Una sentencia del Juzgado de lo Social número 2 de Barcelona ha declarado que el contrato en pruebas que permite despedir a un empleado en el primer año sin indemnización no se ajusta a la legislación internacional (artículo 4.4 de la Carta Social Europea) y es, por lo tanto, ilegal, aunque forme parte de la reforma laboral del Gobierno de Mariano Rajoy.

En concreto, la empresa Alfredo Mesalles S.A. de reciclaje de productos de caucho de Gavá (Barcelona) despidió a un peón cuando le faltaban ocho días para cumplir el año. La jueza sentenció que la empresa debe readmitir al trabajador o indemnizarle de acuerdo al convenio de su sector, donde el periodo de prueba es de solo 15 días. La indemnización asciende a 1.187 euros.

La jueza considera que la norma jerárquica superior (el derecho internacional del trabajo) prevalece sobre la reforma laboral del PP

El trabajador aseguró que su jornada real no eran las 40 horas semanales fijadas en el contrato indefinido de apoyo a emprendedores sino 50, aunque al no poder demostrarlo la sentencia no lo ha tenido en cuenta. La jueza considera que la norma jerárquica superior (el derecho internacional del trabajo) prevalece sobre la reforma laboral del PP y por ello ha ignorado o no aplicado ésta última.

La sentencia argumenta que “los requerimientos del puesto de trabajo del actor, peón que lleva neumáticos de un sitio a otro, no requieren de un año para que el empleador evalúe sus capacidades en atención a sus tareas”. Además, tras despedirlo a punto de cumplir los doce meses, el empresario contrató a otra persona.

La  jueza considera que aunque la reforma laboral se haya aplicado en una situación de crisis económica “no se puede desproteger a los trabajadores de sus derechos”.

ACTUALIZACIÓN

El Tribunal Constitucional ha avalado el contrato de emprendedores que permite despedir a un trabajador sin indemnización tras un extraordinario periodo de prueba de doce meses, según el fallo dado a conocer el 15 de Julio de 2014. El presidente del tribunal, Francisco Pérez de los Cobos, no sólo ha estado vinculado al PP sino que es el ideólogo de buena parte de los cambios realizados en la negociación colectiva por el Gobierno de Mariano Rajoy. El fallo fue aprobado por nueve votos a favor y tres en contra. El Constitucional ha descartado que el nuevo contrato vulnere el derecho al trabajo y rechaza que la falta de causalidad en el despido sea inconstitucional.

Otro motivo para reformar la Constitución.

Viñeta: Forges/El País
Vídeo: Carne Cruda

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Un desafío político de la globalización: el Estado como instrumento de las multinacionales

Viñeta: Forges/El País
Viñeta: Forges/El País

Si hay un ejemplo claro de políticas neoliberales al servicio de la globalización ésa es la trayectoria del Partido Popular al frente de la Comunidad de Madrid desde 1995. En las grandes operaciones urbanísticas siempre han salido ganando las principales constructoras (empezando por la ACS de Florentino Pérez, de nuevo reelegido presidente del Real Madrid) y los bancos, y cuando no, como en el fiasco de las autopistas radiales de peaje, ya están a punto de ser rescatados por el Estado.

En números, esto se traduce en una deuda del Ayuntamiento de Madrid de 8.423 millones de euros en 2012 (ver gráfico) y un agujero de más de 4.000 millones en el caso de las autopistas que los madrileños y españoles, respectivamente, en tanto que avalistas en última instancia, debemos principalmente a entidades financieras e inversores internacionales, es decir, los protagonistas de la llamada globalización.

Fuente: Banco de España y Ayuntamiento de Madrid (Gráfico: El País)
Fuente: Banco de España y Ayuntamiento de Madrid (Gráfico: El País)

Junto a la construcción y obra pública, los dos últimos presidentes autonómicos, Esperanza Aguirre e Ignacio González, han impulsado la privatización de la sanidad madrileña, previa construcción de nueve hospitales de titularidad pública, pero cuyos auténticos propietarios durante 30 años son empresas constructoras y fondos de capital riesgo que cobran un canon anual a la Administración. Este mes de Junio, la Comunidad ha sacado a concurso la gestión privada de seis de esos nueve hospitales y se han presentado dos empresas más o menos españolas (Ribera Salud y Sanitas) y un grupo puertorriqueño (estado asociado a Estados Unidos), HIMA San Pablo.

En todos los casos, el negocio que generan los ciudadanos madrileños beneficia a grandes multinacionales, españolas o extranjeras, que recurren a la subcontratación para abaratar costes y servicios, y que normalmente emplean ingeniería y paraísos fiscales para tributar lo menos posible en España. Esto es la globalización: empobrecer a la economía local para enriquecer a las élites financieras y compañías multinacionales que cotizan en las bolsas de Londres, Nueva York o Tokio.

La esencia de la globalización la ha estudiado bien la socióloga Saskia Sassen, reciente premio Príncipe de Asturias, quien afirma que la ideología dominante vende la globalización como un proceso inevitable cuando no es así, sino que la globalización tiene geografía, actores y luchas por el poder.

“Mientras Madrid o Manila, por ejemplo, viven un proceso de desigualdad y exclusión social sin apenas capacidad de corrección, Oslo y Copenhague minimizan estos efectos con el mantenimiento de un Estado de bienestar bien dotado y articulado”

Holm-Detlev Köhler, profesor de Sociología de la Universidad de Oviedo, señala en un artículo publicado en El País que Sassen “nos enseña que la globalización tiene una base territorial jerárquica liderada por un reducido grupo de ciudades globales que aglutinan las sedes centrales de las corporaciones transnacionales y grupos financieros, los centros de poder político, las élites de capital humano”. Sassen insiste en que la globalización no genera más riqueza sino que abre una brecha creciente entre ricos y pobres con las clases medias menguantes.

Sin embargo, según como sea la actitud de las autoridades esta presión disgregadora y antisocial será más o menos neutralizada con los instrumentos del Estado. Así, “mientras Madrid o Manila, por ejemplo, viven un proceso de desigualdad y exclusión social sin apenas capacidad de corrección, Oslo y Copenhague minimizan estos efectos con el mantenimiento de un Estado de bienestar bien dotado y articulado”, subraya Köhler.

Sassen demuestra, según Köhler, que “la inversión extranjera en los países en vías de desarrollo no ayuda a retener y emplear a la población autóctona, sino que destruye las economías tradicionales y fomenta la emigración y la desigualdad. La presión de la competitividad y de los agentes financieros reduce las inversiones en educación y bienestar, ahoga el desarrollo y estimula todavía más la emigración y la economía sumergida”.

“Las políticas, los bancos, las universidades, las infraestructuras, etc., permanecen insertados en estructuras estatales pero adoptan funciones globalizadoras”

El sociólogo añade que “Sassen contradice la visión generalizada de los Estados-nación. Los Estados no desaparecen sino que se transforman en un proceso de desnacionalización. Las políticas, los bancos, las universidades, las infraestructuras, etc., permanecen insertados en estructuras estatales pero adoptan funciones globalizadoras. Las grandes categorías sociales, el territorio, la autoridad y los derechos, se habían nacionalizado en largos procesos históricos y ahora se están desnacionalizando facilitando una nueva geografía global”.

“Durante la época nacional, las políticas fiscales, económicas y tecnológicas fortalecían a las naciones y sus ciudadanos. Estas capacidades del Estado-nación se convierten hoy en capacidades de la globalización donde las políticas fiscales y económicas fortalecen a las empresas transnacionales en detrimento de las naciones y los ciudadanos”, argumenta Köhler interpretando a Sassen.

Un ejemplo más de políticas contrarias al bien común: el Gobierno de Mariano Rajoy ha presentado una enmienda al proyecto de ley de Farmacovigilancia que modificará a su vez la Ley del Medicamento para que no se compren medicinas por debajo del precio marcado por el Ministerio de Sanidad en un intento más por torpedear la subasta de medicamentos implantada por la Junta de Andalucía para ahorrar en gasto sanitario.

Los beneficiarios son obviamente las compañías farmaceúticas, un sector fuertemente internacionalizado, mientras que los perjudicados, absurdamente, son todos los contribuyentes españoles, que ya están haciendo suficientes sacrificios para rescatar a los acreedores de las antiguas cajas de ahorros (el sector financiero internacional: bancos, fondos de inversión, fondos de pensiones, aseguradoras, inversores institucionales), literalmente saqueadas por sus gestores políticos con la complicidad de los grandes partidos y los dos gobernadores del Banco de España que precedieron al actual en el cargo.

Viñeta: Forges
Gráfico: El País

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Merkel aterroriza a los ahorradores chipriotas para atraer a los euros del sur a los bancos alemanes

Viñeta: Forges (El País)

La decisión tomada por la Troika (BCE, FMI y la Comisión Europea) este sábado 16 de hacer un rescate low cost (para ellos) a Chipre significa que, en vez de perder los inversores que apostaron por conceder créditos a la Administración y las empresas de la isla que dio nombre al cobre, una tercera parte del dinero (5.800 de un total de 17.000 millones de euros) la van a poner los impositores de las entidades financieras chipriotas mediante un corralito y fuertes impuestos al ahorro (entre el 7% y el 10%, dependiendo de la cantidad).

Como consecuencia de la crisis financiera mundial de 2008, la Eurozona fijó que el Fondo de Garantía de Depósitos amparara hasta 100.000 euros por titular en cada banco o caja de ahorros. Pues bien, con las condiciones del rescate chipriota que ha impuesto la canciller alemana, Angela Merkel, esta garantía ha saltado por los aires provocando un gran temor en los países periféricos de Europa que también han sido rescatados, como Grecia, Irlanda y Portugal, o que han estado a punto de serlo, como España e Italia.

José Carlos Díez: “Hacer pagar antes a los depositantes que a los bonistas incumple una norma ya escrita en el libro del Deuteronomio”

José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney y profesor de economía de Icade, califica de “aberración económica” la decisión de la troika sobre Chipre en un artículo publicado hoy en El País que no tiene desperdicio. Estas son las principales ideas de Díez (la negrita es mía):

Los depósitos de pequeños ahorradores son un pilar básico de la sociedad y de la democracia y debe ser la última opción para resolver una crisis de deuda. Hacer pagar antes a los depositantes que a los bonistas incumple una norma ya escrita en el libro del Deuteronomio. El único país que hizo esto en la crisis de la deuda de los ochenta fue Rumania y Ceaucescu acabó ante el pelotón de fusilamiento.

Pero hacerlo sin un Plan Marshall que saque al país del hoyo, con un ajuste fiscal que condena a Chipre a una depresión y con un préstamo que sitúa la deuda pública por encima del 150% del PIB es simplemente una aberración económica.

Es evidente que con estas condiciones Chipre debería haber solicitado su salida fulminante del euro y apoyo financiero directamente al FMI.

Para dar un escarmiento moral a un país pecador y unos miles de rusos que blanquean dinero, Europa se salta dos principios básicos de los Tratados: i) la deuda pública avala los depósitos menores de 100.000 euros y ii) el corralito impide la perfecta movilidad de capitales.

En los depósitos, el corralito en Chipre ha sido una decisión política innecesaria pero se contagiará (…) Los griegos ya han sacado el 30% de los depósitos de sus bancos y todo es susceptible de empeorar.

'¿Quién es el siguiente: España o Italia?', dice esta pancarta colocada junto al Parlamento de Chipre (Foto: Y. Kourtoglou/AFP)
‘UE ¿Quién es el siguiente? España o Italia’, dice esta pancarta colocada junto al Parlamento de Chipre (Foto: Y. Kourtoglou/AFP)

En España ya hemos tenido un plan de recapitalización bancaria de la Troika en 2012 y la probabilidad de un corralito sigue siendo muy reducida. Pero dicho esto somos un país en depresión, donde la recuperación ni está ni se la espera (…) No es un problema de competitividad, sino de debilidad de demanda de nuestros clientes, incluida Alemania.

Lo peor de la crisis del euro es la moral que la sustenta. Los economistas nos liberamos de la filosofía moral en el siglo XIX pero Merkel y los cruzados de la austeridad suicida nos han vuelto a atrapar. EE UU ha demostrado que esta crisis no es una maldición divina y nos ha enseñado la hoja de ruta para resolverla.

El rescate a Chipre provocará tensión y debe ser una señal para cambiar la política económica. Nos equivocamos poniendo más paños calientes. Los sistemas complejos en los que se reduce la volatilidad artificialmente aumentan su vulnerabilidad. Y la variable que ningún Gobierno controla en una crisis de deuda es la estabilidad social. Basta ya.

A modo de conclusión, José Carlos Díez afirma que “tres años después de la tragedia griega que supuso el inicio de la crisis del euro, el rescate a Chipre confirma que no hay indicios de vida inteligente en Europa”.

Estamos en manos de necios o de corruptos, o de ambas clases de desgraciados a la vez. Necesitamos movilizarnos inmediatamente, en primer lugar abriendo nuestras mentes a actitudes que cuestionen esta política económica europea al servicio de los intereses germanos y, en segundo lugar, alzando nuestra voz dondequiera que sea (e internet es un magnífico lugar) para exigir que unas medidas tan transcendentales se debatan y aprueben con transparencia y democráticamente, no con nocturnidad en una reunión de la Troika.

Fuente: El País
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Foto: Y. Kourtoglou/AFP

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