Twitter es más elitista de lo que parece

Una manifestante usa Twitter para informar de las protestas contra la construcción en un parque de Estambul (Turquía) (Foto: AFP / Ozan Kose)
Una manifestante usa Twitter para informar de las protestas contra una construcción en un parque de Estambul (Turquía) (Foto: AFP / Ozan Kose)

Soy un fan de Twitter; para mi es comparable a la utilidad de los buscadores y los blogs. Twitter me aporta contenido relevante y actualidad, además de ser un medio de difusión de todo aquello que quiero compartir con mis seguidores porque me parece de interés público. Pero reconozco que Twitter nunca llegará a ser de uso tan masivo como Facebook porque en Twitter el contenido, lo que cada uno publica y comparte, impone una meritocracia (no necesariamente expresada en número de seguidores, sino en la calidad de los mismos o en influencia mediática) y el usuario elige sus fuentes. Eso lo hace más personal y vertical o especializado que otras redes sociales, a la vez que premia a sus usuarios con visibilidad pública por su cualificación e ingenio o los relega al anonimato por la ausencia de éstos.

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Autorregulación y politización marcan la diferencia entre los medios del norte y sur de Europa

La debilidad de los códigos profesionales de conducta y la precariedad laboral caracterizan a los medios de Europa oriental y meridional (Viñeta: elecodelospasos.net)
La debilidad de los códigos profesionales y la precariedad laboral caracterizan a los medios de Europa oriental y meridional (Viñeta: elecodelospasos.net)

¿Los modelos tradicionales de autorregulación de los medios de comunicación (códigos de conducta y consejos de redacción) siguen siendo válidos en el competitivo entorno actual, tanto dentro como fuera de internet? ¿Se necesitan nuevas formas participativas de responsabilidad o rendición de cuentas que involucren también a los usuarios de los medios? ¿Qué papel desempeñan las herramientas de autorregulación, tanto las tradicionales como las nuevas, a menudo basadas en la web, dentro de los distintos sistemas y culturas periodísticas de Europa?

Estas y otras cuestiones han sido objeto de investigación en el marco del proyecto internacional Responsabilidad y transparencia de la prensa en Europa'(MediaAcT), que se ha desarrollado a lo largo de tres años en el Instituto Erich Brost de Periodismo Internacional de la Universidad Técnica de Dortmund (Alemania). Con este fin fueron encuestados un total de 1.762 periodistas de doce países europeos (Alemania, Francia, Italia, Finlandia, Austria, Suiza, Polonia, Países Bajos, Rumanía, Reino Unido, Estonia y España) y dos países árabes (Túnez y Jordania).

El próximo 6 de Junio tendrá lugar en Bruselas la Conferencia Final de MediaAcT, en la que se presentarán sus resultados, pero hace diez días la directora del proyecto, Susanne Fengler, y uno de sus colaboradores, Tobias Eberwein, publicaron los hallazgos preliminares de la investigación en el blog del Observatorio de Periodismo Europeo (European Journalism Observatory – EJO).

Hay periódicos que tienen una sección o un recuadro en su web donde dan cuenta de sus rectificaciones y piden disculpas a los lectores por los errores

Una forma de responsabilidad de los medios es, por ejemplo, divulgar la estructura de su propiedad o de las directrices editoriales, que dan a los lectores el acceso a “quién” es noticia y cómo. También hay periódicos que tienen una sección o un recuadro en su web donde dan cuenta de sus rectificaciones y piden disculpas a los lectores por los errores. Otro método para aumentar la transparencia de la industria es abrir blogs editoriales, tales como los de la BBC y The Guardian, o blogs de sus profesionales.

Los periodistas que participaron en el estudio creen que el defensor del lector y la crítica a los medios realizada en revistas, otros medios de comunicación y organismos externos, como ONG e instituciones científicas, sólo tiene un impacto marginal. También creen que los modelos desarrollados recientemente de observación de medios, como blogs de periodistas, o los propios ciudadanos, no son capaces de competir con los instrumentos tradicionales de regulación de la actividad periodística.

Los periodistas más jóvenes están más dispuestos a considerar formas alternativas de regulación y rendición pública de cuentas. Las plataformas de medios sociales han sido valoradas como el instrumento más importante de responsabilidad de los medios. Los periodistas encuestados afirmaron que reciben una creciente cantidad de comentarios y críticas de su audiencia a través de Facebook y Twitter. El diálogo con su público a través de los medios sociales es particularmente importante para los periodistas de los dos países árabes, que se ven afectados por sus experiencias con la censura gubernamental.

Mientras que los periodistas de los países del norte de Europa, que tienen una larga historia de estructuras profesionales y de autocontrol, aprecian los consejos de redacción y los códigos de prensa, en los países del este y sur del continente europeo la cultura y conciencia profesionales del periodismo están menos desarrolladas. Los códigos de conducta profesionales tienen un valor mucho más bajo en estos países, donde los periodistas se basan más en las pautas utilizadas en su propia redacción.

Muchos periodistas españoles, italianos, rumanos y polacos creen que las correcciones editoriales o que sean transparentes los procesos de toma de decisiones en la redacción puede dañar el vínculo de confianza entre los periodistas y el público

La encuesta pone de relieve el papel clave que juegan las empresas de medios en la protección de las normas profesionales y éticas, un papel más importante que el de las asociaciones profesionales. Sin embargo, en Europa oriental y meridional los periodistas son más escépticos sobre el concepto de transparencia en los medios de comunicación. Muchos periodistas españoles, italianos, rumanos y polacos creen que las correcciones editoriales o que sean transparentes los procesos de toma de decisiones en la redacción puede dañar el vínculo de confianza entre los periodistas y el público. Más que en ninguna otra parte, los periodistas de estos cuatro países, así como los de Jordania y Túnez, dijeron a los investigadores que trabajaban para medios de comunicación claramente orientados políticamente, por lo que se sentían presionados por el gobierno o su trabajo se veía limitado por una idea política específica.

Solo la mitad de los profesionales encuestados admitieron tomar en serio las críticas de la audiencia. Cuando se preguntó a los periodistas ante quien se sienten responsables, el 95% dijo que ante su propia conciencia, por delante a los “estándares periodísticos profesionales”, sus “fuentes” o el “público objetivo” (82%), y menos aún se sienten responsables ante el “público en general” (74%).

La conclusión del estudio es que, por un lado, el periodismo sigue siendo una profesión afectada en primer lugar por la ética individual y luego por los estándares profesionales comunes; mientras que por el otro, muchos periodistas son demasiado ignorantes de su grupo de presión más importante: el público.

Por otra parte, el Parlamento Europeo considera que para defender la libertad de información de las injerencias de los poderes políticos y económicos hay que establecer órganos reguladores independientes que procedan del propio sector de los medios, y no del poder político. En una resolución recientemente aprobada con los votos en contra del Partido Popular español, el Parlamento pide que los responsables de los medios públicos sean elegidos por sus méritos profesionales y no por criterios partidistas.

Fuente: Observatorio de Periodismo Europeo
Viñeta: El eco de los pasos

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El País, WikiLeaks y exigir ética periodística que no cumplen ni ellos

Los últimos días he contemplado con preocupación las informaciones que, procedentes de los cinco grandes medios internacionales que en Noviembre de 2010 publicaron los cables diplomáticos proporcionados por WikiLeaks, entre ellos El País, acusaban a Julian Assange de grave irresponsabilidad por haber liberado ahora otros 134.000 despachos “sin proteger a las fuentes”, es decir, por ser accesibles para cualquiera que navegue por Internet.

Poco a poco se han ido aclarando las cosas y ahora resulta que la cuestión no es como la cuenta El País, sino como explica Ricardo Galli en esta entrada suya que me complazco en rebloguear:

Cuando El País tenía la exclusiva de los cables de Wikileaks, estos eran portada casi cada día, y Assange un gran personaje, conflictivo, pero casi un héroe. Hoy El País sigue teniendo los cables que siempre tuvo, y la misma clave que siempre tuvo, pero dejó de publicarlos hace tiempo. Incluso algunos tan importantes como el pedido de Promusicae para que incluyesen a España en la Priority Watch List de la lista 301, aunque sí publicó entrevistas … Read More

via Ricardo Galli, de software libre

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